Pero pese a todas las garantías ofrecidas, el Gobierno deja una puerta abierta para el racionamiento eléctrico en Bolivia. El Ministro del área declaró recientemente que la única manera de que exista un déficit entre la oferta y la demanda que obligue a racionar el suministro eléctrico sería ante la falla de alguna de las unidades generadoras en operación. Una declaración que deja más incertidumbre que certeza en el entendido de que una turbina de Guaracachi sufrió un cortocircuito que le restó 82 MW al SIN.
En ese entendido, descartar cualquier tipo de racionamiento por un lado y advertir que la falla de alguna unidad generadora podría ocasionar un racionamiento por el otro, es algo totalmente contradictorio y mucho más aún cuando todavía no se conoce si la falla en la turbina de Guaracachi se debió o no a una “chambonada”.
Lo cierto es que tras la nacionalización de 2010, el sector eléctrico en Bolivia ha llegado a ubicarse en un frágil punto de equilibrio entre la oferta y la demanda. El margen de seguridad es prácticamente inexistente por lo que el discurso de convertir al país en exportador de energía eléctrica está lejos de concretarse en los hechos.
Lo que el Gobierno hizo con ENDE (Empresa Nacional de Electricidad) es muy similar a lo que hizo con YPFB, el Gobierno quiso crear una figura 'Corporativa' para controlar toda la cadena productiva del sector eléctrico mediante empresas subsidiarias (ENDE Generación, ENDE Transmisión, ENDE Distribución y ENDE Sistemas Aislados).
Lastimosamente esta nueva ENDE Corporativa tropezó con la misma piedra que hace tambalear a YPFB desde que se hizo cargo de toda la cadena productiva de los hidrocarburos mediante sus subsidiarias (YPFB Transporte, YPFB Logística, YPFB Refinación e YPFB Aviación). Esa piedra en el camino es la falta de inversión y es el principal motivo de la incierta situación por la que atraviesa el sector eléctrico.
A lo hecho… pecho. Ahora existen dos posibles escenarios para el futuro del sector eléctrico y ambos dependen de las decisiones que asuma el Gobierno: Un país con el abastecimiento eléctrico garantizado, con un cómodo margen de seguridad entre la oferta y la demanda, un país exportador de electricidad con fuentes de generación debidamente consolidadas o un país encarando una profunda crisis energética y asumiendo los efectos económicos de cortes, apagones y restricciones, replicando la triste experiencia venezolana.
Para apuntar a la primera opción, es importante que el Gobierno invierta en el sector que nacionalizó argumentando la falta de inversión privada, caso contrario se vienen los problemas, los mismos problemas en los que está Venezuela. Recordemos que el Gobierno de Chávez nacionalizó el sector eléctrico el 2007 y hoy está frente a la mayor crisis energética de su historia, declarando largos feriados para reducir la demanda de energía. Para apuntar al segundo escenario bastará con dejar las cosas tal y como están actualmente.
En resumen, el Gobierno tiene absolutamente toda la responsabilidad de garantizar la seguridad energética boliviana a corto, mediano y largo plazo. Ya no existe una oposición que pueda frenar una Ley de Electricidad hecha a la medida de los emprendimientos que viene anunciando el Poder Ejecutivo, ya no existen las transnacionales que traban las inversiones y el desarrollo de los proyectos, en pocas palabras, los caminos hacia la seguridad energética están despejados, si vamos por el camino asfaltado o por el camino empedrado es una decisión que, como dije anteriormente, corresponde íntegramente al actual Gobierno.
Si en los próximos años estamos exportando electricidad, y tenemos la demanda satisfecha y garantizada, el merito será indudablemente de este Gobierno, si estamos a plan de velas no habrán dudas sobre el responsable.
Consultor en temas energéticos y editor de HidrocarburosBolivia.com
Artículo publicado en OxigenoBolivia.com
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