Una enfermedad llamada subsidio

En 2012, el subsidio a los carburantes de vehículos cumplió 12 años, y ahora que está más ‘grande’ pide más dinero. El Decreto Supremo Nº 748 promulgado en el año 2000 por el entonces presidente de la República Hugo Banzer Suárez, que congeló el precio de los carburantes, estuvo creciendo aceleradamente desde el año 2000, cuando el Estado sacó de sus arcas unos $us 80 millones para pagar la diferencia entre el precio del barril de petróleo producido en Bolivia y los precios internacionales.

Para el próximo año, el presupuesto para financiar ese subsidio es de $us 1.060 millones, lo que significa casi la tercera parte del monto destinado a la inversión pública -$us 3.807 millones- de un total de $us 25 mil millones del Presupuesto General del Estado (PGE) propuesto por el Ministerio de Economía y Finanzas para 2013.

Aunque es una cifra histórica en las estadísticas de las subvenciones, el Gobierno de Evo Morales no pretende arriesgarse ni siquiera a pensar en un ‘gasolinazo’ como en 2010, más aún cuando se viene un año ‘electoral’ y muchos sectores sociales han manifestado que no volverán a votar por el candidato del MAS en las elecciones de 2014.

Según algunos analistas económicos el crecimiento del monto del subsidio se da gracias a otra desacertada política de Morales, la nacionalización de cerca de 70 mil automotores importados ilegalmente hasta 2011. Calculan que hasta el cierre de la presente gestión en el país existirán cerca de un millón de vehículos circulando por las calles de los nueve departamentos del país.

Según datos de YPFB, el promedio de las importaciones de diesel oil durante el primer semestre de 2012 se incrementó en 24,08% en relación al mismo período de 2011. El diésel es el combustible de mayor demanda en el mercado interno. A lo largo del primer semestre de 2012, se comercializó un promedio de 24.379 barriles diarios (Bbl/día).

La gasolina especial es el segundo combustible de mayor consumo en el mercado interno. Durante el primer semestre de 2012 se comercializaron un promedio de 19.597 Bbl/día y en las refinerías de YPFB Refinación S.A. y Oro Negro la producción alcanzó un promedio de 15.819 Bbl/día, superando en 19,16% a la producción promedio del mismo período de la gestión 2011.

Para el analista económico Teófilo Caballero, el presupuesto asignado a la subvención de carburantes es la consecuencia de las erradas políticas y el manejo contradictorio que comete el Gobierno. “Está relacionado con esta política de nacionalización de vehículos bárbaros, que si bien es cierto le generó unos pesos a las arcas del Estado, pero al final ha contribuido para que se aumente la subvención de los combustibles”, consideró.

De acuerdo con Caballero, la producción de líquidos no va mejorar hasta que el Gobierno no mejore las condiciones jurídicas para que las empresas petroleras operadoras puedan invertir. “Lo último que ha hecho (el Gobierno) en la Ley del Presupuesto, es hacer reducir el valor del crédito fiscal a un 30%, pero eso más que todo se debe a que se está tratando de atenuar esta sangría de recursos”, añadió.

El presidente del Colegio de Economistas de Santa Cruz, Marcelo Núñez, consideró que el problema tiene ingredientes políticos en el sentido de que el próximo año estará cargado de un clima electoral. “Obviamente el incremento de los hidrocarburos resta votos, en diciembre del 2010 se tuvo el incremento del 85% (de los carburantes) y eso causó malestar. Creo que lo más ideal es incrementar paulatinamente”, sugirió.

En tanto, el presidente en ejercicio de YPFB, Luis Alberto Sánchez, ponderó la tarea que realiza la estatal petrolera en el trabajo que realiza sobre el Decreto 12/02 sobre los incentivos para la producción de líquidos. “En la nueva ley (de Hidrocarburos) se está viendo la manera de mejorar los incentivos para la exploración. El Ministerio de Hidrocarburos tiene una fuerte campaña para la transformación energética; es decir, el cambio energético de diésel y gasolina a gas, entonces se está yendo por varios caminos para bajar la subvención de los combustibles”, subrayó.

Al mismo tiempo, Sánchez destacó el incremento en la capacidad de producción en la planta Itaú y la Fase II de Margarita, que ingresarán en etapa de producción el próximo año. “Vamos a tener mayor producción, alrededor de 12 millones de metros cúbicos de gas y eso va asociado a líquidos. Otro tema importante, que en mayo entra en operación la Planta de Separación de Río Grande, ese va ser un punto de inflexión en la producción para el mercado interno, y ya no vamos a importar GLP, sino que vamos a tener un remanente para exportar a partir de mayo”, expresó.

FACTURACIÓN

Hablan de “mini” gasolinazo

Uno de los intentos por paliar el millonario gasto en la subvención de los carburantes, será la reducción del 30% (del 13% que se descarga) del crédito fiscal en las facturas por compra de combustibles. El Servicio de Impuestos Nacionales, a través de su máximo ejecutivo, Roberto Ugarte, explicó que con la medida se pretende recuperar unos $us 56 millones para lo que ya se preparan las modificaciones en los formularios electrónicos de la declaración jurada del Impuesto al Valor Agregado (IVA).

Sin embargo, el secretario de Hacienda de la Gobernación de Santa Cruz, José Luis Parada, calificó de “mini” gasolinazo la medida. Quiere decir que este 30% que no se va poder descargar del combustible, seguramente lo van a tener que traspasar al usuario final, demuestra nuevamente el fracaso de la política de hidrocarburos en Bolivia.

El viceministro de Exploración, Eduardo Alarcón, reveló que el país necesita de un abastecimiento propio del 50% de carburantes, para ello se han diseñado incentivos para mejorar la producción. Sin embargo, estos incentivos no se los puede evaluar inmediatamente, ya que el Decreto data del mes de abril del presente año.

Opinión

“Buscar la forma más eficiente”

Carlos Delius

Presidente de la CBHE


La única forma para eliminar la subvención de los carburantes es haciendo más exploración, la cual no necesariamente va a cambiar la geología boliviana, pero si logramos duplicar o triplicar la producción entonces esa cuenta va a ser mínima; esa es una solución. La segunda solución es cobrar precios más ‘económicos’, que respondan más a una razonabilidad económica más que una intencionalidad de querer alivianar o subvencionar el precio de los combustibles.

Esto no provoca inflación en realidad porque la inflación se la provoca, vía emisión de moneda, en la inflación de precios el mismo mercado termina corrigiéndose, lo que sí necesitamos es no tener una subvención ciega, no se puede subvencionar igual a una persona que maneja un vehículo de $us 100 mil que a una persona que maneja un taxi y gana Bs 30 al día, tiene que haber una manera más inteligente de subvencionar, la subvención no puede ser ciega.
BLOG COMMENTS POWERED BY DISQUS

Lo más...