SAN ALBERTO: EL PARADIGMA GEOLOGICO BOLIVIANO

Ing. Ricardo Michel Pacheco para HidrocarburosBolivia.com - La historia es inexorable, no perdona la secuencia de los hechos a través del tiempo transcurrido. Cuando se mencionan hechos trascendentales de interés nacional, debemos tener el cuidado de revisar estos hechos desde su origen. Estas líneas están dedicadas a quienes hicieron posible el descubrimiento del megacampo gasífero San Alberto, descubierto por YPFB el 15 de octubre de 1990. La presente nota es a propósito del artículo “El Orgullo de Bolivia”, homenaje  que merece elogios por su contenido y el orgullo de ser bolivianos.

Es evidente que en 1974 comenzó la primera tentativa de llegar a un acuerdo con el gobierno del Brasil para exportar gas a dicho estado empero estas conversaciones no llegaron a buen término por dos causas fundamentales: la primera, porque que hubo resistencia interna a dicho acuerdo; y la segunda, y más importante, es que Bolivia no tenía las suficientes reservas de gas para un contrato a largo plazo pues en aquél entonces nuestro país disponía solamente de 4 Tcf de gas certificados. Ante esto, el proyecto quedó pendiente.

¿Cuál era la solución para emprender un proyecto de magnitud tan importante para el desarrollo de nuestro país? Indudablemente la solución radicaba en encarar de forma inmediata la exploración en busca de reservas de gas. En aquella época existían varias empresas petroleras privadas que obtuvieron contratos de operación y a quienes se asignaron bloques de exploración a lo largo del territorio nacional. Varias de ellas perforaron pozos exploratorios de profundidades someras con resultados negativos pues no encontraron nuevas reservas de gas y, en consecuencia, optaron por salir del país.

Fue a partir de la década del 70-80 que YPFB comenzó a realizar estudios de geología de superficie y sísmica en busca de estructuras profundas del orden de los 4000-5000 metros de profundidad para los objetivos principales. Los geólogos de YPFB estaban en busca de la formación Huamampampa, que finalmente encontraron en una primera tentativa en el campo productor de petróleo y gas Caigua. Estos resultados les impulsaron a redoblar esfuerzos en la ubicación de nuevos pozos exploratorios profundos y les llevó a la decisión de ubicar el siguiente pozo en la estructura Bermejo, cuyos resultados fueron exitosos pues se alcanzó la formación Huamampampa pero con reservas limitadas de gas-condensado.

Durante la década 80-90 YPFB prosiguió con su labor exploratoria, a pesar de los escasos recursos con los que contaba para acometer esta tarea. Fue durante este periodo cuando, después de largas discusiones técnicas, se decidió iniciar las operaciones de perforación del pozo San Alberto X-9 con una profundidad programada de 4000 metros. Las operaciones se iniciaron el 18 de diciembre de 1988, alcanzando la profundidad meta el 18 de febrero de 1990 pero sin alcanzar la formación objetivo (Huamampampa).

La falta de recursos económicos y la posibilidad de quedar con la herramienta de perforación atrapada en el fondo, llevaron a considerar la finalización de este proyecto exploratorio. ¿Cuáles fueron los argumentos y motivos que determinaron proseguir la perforación a pesar de los riesgos perforatorios?, esa es otra historia que la develarán los actores de esta hazaña, pero lo cierto es que se impuso la determinación de proseguir con la perforación de profundización del pozo el 5 de abril de 1990 (después de 36 días de espera). Reiniciadas las operaciones, y después de 126 días de perforación adicional, el día 6 de septiembre de 1990 se llegó al objetivo buscado: la formación Huamampampa a 4518.5 metros de profundidad con el consiguiente descubrimiento del megacampo más importante del país hasta entonces.

Realizadas las pruebas de producción, el pozo San Alberto X-9 dio producción de gas y condensado con una reserva igual a 1,082 Tcf y 28,44 MMbbl de condensado para su área de drenaje, no obstante haber atravesado solamente 39 metros de espesor de un estimado de  300 metros para los tres niveles productores actuales.

A partir de este momento es que se abren las perspectivas del país para convertirse en exportador de gas hacia a los países vecinos, aunque en aquel entonces la República Argentina no necesitaba de gas pues su producción y reservas eran suficientes para su consumo. Nótese nuevamente que antes de esta fecha nuestra nación no contaba con reservas suficientes para la exportación de gas, siendo cabalmente esta la razón por la cual en 1974 no se pudieron concretar los esfuerzos de Bolivia y Brasil para llegar a la firma de un contrato de exportación.

En consecuencia, el campo San Alberto fue cerrado en espera de mercados para su explotación, situación que fue aprovechada por la República del Brasil al dar inicio a una estrategia para la compra del gas mediante la propuesta de construcción del gasoducto Bolivia-Brasil bajo condición de que Bolivia le adjudique la explotación del campo San Alberto. El resto es historia conocida hasta nuestros días.

El proyecto de construcción del gasoducto Bolivia-Brasil no hubiese sido factible si YPFB, a través de sus gerencias de exploración y explotación no hubiesen insistido en encarar la ardua tarea que supuso la perforación del pozo San Alberto X-9 a pesar de, como se mencionó previamente, la falta de recursos económicos que todos los gobiernos de turno le negaron y que solo en 1990 recibió el apoyo completo para insistir en su labor exploratoria.

El 6 de septiembre de 1990 debería ser declarado día de homenaje nacional a los esfuerzos de la entidad estatal del petróleo YPFB y, por sobre todo, homenaje a los profesionales geólogos y de perforación que creyeron en su capacidad de verdaderos bolivianos con la mística yacimientista inculcada por nuestros profesores y gerentes de aquella época en la que YPFB demostró al mundo entero que también en Bolivia existían profesionales y trabajadores petroleros con la suficiente capacidad técnica para acometer tareas que requieren alta tecnología y profundo conocimiento de la exploración y explotación de hidrocarburos.

Ing. Ricardo Michel Pacheco
EX-PRESIDENTE DE YPFB

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