La UE se lo piensa antes de vetar el petróleo iraní

NUEVA DELHI/LONDRES (Reuters) - La Unión Europea tiene serias dudas sobre imponer o no sanciones a las importaciones de crudo iraní, dicen diplomáticos y operadores, ante el temor de que el embargo dañe a la economía del bloque y no haga mucho por minar los ingresos petroleros de Teherán.

El petróleo representa el 50 por ciento de los ingresos del presupuesto iraní, y los partidarios de las sanciones dicen que pueden privar a Irán de miles de millones de dólares y desbaratar lo que Occidente ve como un intento de la república islámica por desarrollar armas nucleares.

Pero según expertos de la industria energética, Europa calcula que incluso un pequeño aumento en los precios del petróleo provocado por un embargo en toda la UE podría compensar fácilmente las pérdidas de Teherán, que se veía obligada a desviar suministros a Asia a precios con descuento.

"Tal vez el objetivo de las sanciones sea empujar a Italia, España y Grecia para que se derrumben y hacer de la UE un club más pequeño", bromeó un operador.

El comentario refleja la creciente inquietud de que las sanciones de la UE afecten con mayor gravedad algunas de las economías más débiles del continente porque el petróleo iraní proporciona la mayor parte de sus necesidades, por no mencionar al resto del bloque.

"El probable aumento de los precios del petróleo que resultaría de la prohibición sería percibido por todas las refinerías de petróleo (de Europa), no sólo de las que son grandes clientes del petróleo iraní", sostuvo la semana pasada la agencia de calificación Fitch.

Una fuente de la industria petrolera de Grecia, que se basa principalmente en el petróleo iraní, señaló: "No se puede poner a Grecia entre la espada y la pared".

La amenaza a las exportaciones de petróleo de Irán y los temores de un posible ataque militar contra sus instalaciones nucleares han ayudado a mantener los precios del crudo por encima de 100 dólares (unos 74 euros) por barril, pese al lento crecimiento global y al retorno gradual de los suministros de combustible de Libia.

Irán, el quinto mayor exportador mundial de petróleo, ha dicho que no se puede descartar un embargo de petróleo auto impuesto para castigar a Occidente y el domingo advirtió que los precios del crudo podrían subir a 250 dólares por barril como consecuencia de las sanciones.

Estados Unidos ha prohibido las importaciones de petróleo iraní y ahora se está moviendo para vetar las relaciones con el Banco Central de la república islámica.

Los partidarios de las sanciones dicen que una prohibición de la UE no equivaldría a una interrupción del suministro.

El petróleo iraní de Europa fluiría hacia China, desplazando las fuentes existentes de crudo chino hacia el viejo continente. Dicen que Pekín, como comprador de último recurso de Irán, tendría entonces la ventaja para regatear sobre los precios.

"Lo que va a pasar ahora es que habrá negociaciones con los saudíes, los chinos, los coreanos y los indios. Aunque la voluntad política existe para imponer sanciones, éstas sólo serían efectivas si todos los involucrados ayudan en una respuesta coordinada", dijo un diplomático de Occidente.

Arabia Saudí, la única nación petrolera con capacidad de sobra, se enfrenta un duro escenario. Enviar más petróleo a Europa para reemplazar los barriles perdidos de Irán podría significar ceder en sus promesas de suministro a los mercados a asiáticos en favor de la república islámica, su enemigo político.

/Por Nidhi Verma y Dmitry Zhdannikov/

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