Ciudad de El Alto: Distrito 8 cierra la carretera a Oruro y planta de Senkata

Miguel Rivas - Unos 2.500 padres de familia apostados en cinco puntos bloquearon ayer la carretera La Paz-Oruro en el Distrito 8, a la altura de Senkata, donde impidieron que camiones y cisternas salgan o ingresen a la planta de yacimientos petrolíferos.

Quienes se apostaron sobre la carretera son padres y madres de familia de 54 juntas escolares, que exigen tanto a la Alcaldía alteña y al Gobierno nacional atención a un pliego petitorio de 11 puntos, en el que el primero es la dotación de infraestructura educativa a través del programa “Bolivia cambia, Evo cumple.

El viceministro de Presupuesto y Contabilidad Fiscal del Ejecutivo, Emilio Pinto, señaló, a través de la agencia ABI, que "el Presidente ha cumplido con esa demanda y, es más, lo está haciendo de manera directa", y luego exhortó a las autoridades ediles “a ejecutar sus recursos y priorizar las obras”.

El presidente del Consejo Distrital de Juntas Escolares (Codije), Fausto Loza, explicó que los fondos destinados por el programa “Bolivia cambia, Evo cumple” fueron entregados a la Federación de Padres de Familia (Fedepaf) para que los administre.

Pero esta organización, dijo el dirigente, no distribuyó esos fondos a los distritos 8 (que está en el bloqueo), 1, 2 y 6, porque esas áreas urbanas “se descentralizaron de Fedepaf”.  La Razón intentó comunicarse con el ejecutivo de la federación, Freddy Valencia, pero éste no respondió al requerimiento.  

“Existe una mala distribución de los recursos que el presidente (Evo Morales) entregó para la ciudad de El Alto, que alcanzan a 16 millones de bolivianos, pero no se lo ha hecho con criterios técnicos, por ejemplo, dar a las unidades educativas que más lo necesitan”, como es el caso de su distrito, sostuvo el dirigente de Codije.

También reveló que las juntas escolares a las que representa desconocen a Freddy Valencia  porque consideran que “no tiene representatividad”.

La protesta de los padres de familia del Distrito 8 no sólo cortó el tráfico vehicular por la carretera La Paz-Oruro, sino también provocó largas filas en los surtidores de gasolina y diésel de la ciudad de La Paz. Los medios de comunicación televisivos reportaron filas en los ubicados en las avenidas Busch y Montes. El instalado en la plaza triangular de Miraflores dejó de atender en la noche por falta de combustibles.

El segundo punto del pliego de peticiones del Distrito 8 es la exigencia de 10 proyectos adicionales del programa “Bolivia cambia, Evo cumple”. El tercero, demanda un presupuesto adicional de 10 millones de bolivianos en el POA-2012 (Plan Operativo Anual) y el cuarto, la “inmediata ejecución de obras en las unidades educativas de los POA 2009, 2010 y 2011”.

En la tarde, según el dirigente Loza, las autoridades lo convocaron a una reunión en la subalcaldía del Distrito 8, a la que debía asistir el alcalde Édgar Patana y representantes del Ministerio de Educación, pero luego informó que nadie se presentó al encuentro.

Por esa razón, el representante de los padres de familia anunció que continuará el bloqueo de la carretera hasta que sean oídos.

En la tarde, el secretario general de la Alcaldía alteña, Sergio Choque, no quiso pronunciarse respecto a los puntos del pliego de peticiones que son de competencia municipal porque dijo que primero había que instalar la mesa de negociaciones, que finalmente no se concretó.

Los padres de familia establecieron una vigilia en los cinco puntos de bloqueo.

Escuelas sin aulas ni muros


En compañía de dirigentes y padres de familia, La Razón realizó una visita a tres establecimientos del Distrito 8 y constató la precariedad de los mismos.

La unidad educativa Dionisio Morales, de la zona Las Retamas, cuenta con tres aulas para albergar aproximadamente a 150 alumnos de 1º a 5º de primaria. Ante la carencia de ambientes, la junta de vecinos facilitó la sede social para un curso y un padre de familia que por motivos personales se trasladó a otra zona, prestó una de sus habitaciones para un aula.

En este mismo colegio se pudo ver que el baño, tanto para niños como para niñas, está expuesto a la vista de los transeúntes, ya que no cuenta con puertas y el colegio no tiene muro perimetral.

“Es un riesgo para nuestros hijos, para las niñas sobre todo, porque el baño está alejado de las aulas; la profesora no se da por enterada de lo que puede estar sucediendo cuando un niño pide ir al baño y ella continúa con la clase”, manifestó una madre de familia.

En la zona 27 de Septiembre, la unidad educativa República Bolivariana de Venezuela  cuenta con cuatro aulas para ocho cursos de primaria. Para que puedan pasar clases todos ellos, se los dividió en dos turnos, en la mañana de 1° a 4° y en la tarde de 5° a 8°.

En uno de los ambientes, dos tablas de madera sostenidas por pilas de ladrillos cumplen la función de asiento. Uno de los alumnos aseguró que se sientan entre tres durante las lecciones.

En la unidad educativa Italia, en la zona San Sebastián, 480 estudiantes están distribuidos en 12 aulas, una de las cuales se utiliza para las prácticas de computación, pero no tiene el mobiliario ni los equipos suficientes. Sólo cuenta con seis computadoras.

Paulino Fernández, presidente de la junta escolar de ese colegio, indicó que como estos tres establecimientos existen “muchos más en el Distrito 8 y reflejan las necesidades”.
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