Desarrollan producto para restaurar suelos contaminados con hidrocarburos

Investigadores de la Corporación Mexicana de Investigación en Materiales (Comimsa), del Conacyt,  desarrollaron un producto para la biorremediación de suelos contaminados con hidrocarburos, el cual es 50 por ciento más barato que los extranjeros y, hasta el momento, han regresado a su forma original 350 mil metros cúbicos de tierra en la Cuenca de Burgos.
El director de Ingeniería de la institución, José Ángel Reyes Dávalos, señala que el sistema se llama COBE-10 y está desarrollado a partir del aislamiento y reproducción de bacterias –especialmente Pseudomonas, Bacillus sp, Citrobacter sp y Rhodococcus sp –, además de que se construyó la planta para su producción industrial, la cual oscila en 500 kilos mensuales.

“Este producto es muy efectivo porque está realizado para atender las necesidades de los suelos nacionales, a diferencia de los importados, que no reúnen las características biológicas y químicas de nuestro entorno”, agrega.

Indica que, en principio, la tecnología se diseñó junto con la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro, pero después Comimsa puso el producto en el mercado y tiene su registro en el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial.

EL DESARROLLO.
Reyes Dávalos explica que en Comimsa se desarrollan varias tecnologías para restaurar suelos contaminados, y el COBE-10, por su eficacia, se aplica desde hace tres años en la Cuenca de Burgos, que abarca los estados de Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas.

Sin embargo, adelanta que se le están haciendo algunas adecuaciones al producto para que en el futuro su acción sea más rápida y eficiente.

Por lo pronto, asegura, el beneficio que reporta el COBE-10 es muy significativo, porque regresa a los suelos contaminados, con hidrocarburos, a su estado original. “No le vamos a poner fertilizantes ni plantar árboles, sino es un asunto técnico para limpiarlo y que quede en las condiciones que tenía antes de la contaminación”.

Reyes Dávalos explica que la técnica para restaurar los suelos es la siguiente: se extrae la tierra contaminada por medio de una maquinaria pesada y se le coloca una geomembrana –mantas de plástico impermeable– y una capa de COBE-10, y de esta manera los microorganismos que contiene el producto se activan y se van “comiendo” los hidrocarburos.

El siguiente paso, indica, es que la biomasa que se integró al suelo contaminado se va removiendo de manera alternada con el propósito de que los microorganismos se alimenten del petróleo que está presente y, paralelamente, se realiza monitoreo sobre cómo va la degradación de hidrocarburos.

Después de esto, precisa, cuando el suelo regresó a su estado original, se vuelve a integrar a su entorno natural y con las mismas propiedades biológicas que tiene la tierra del lugar donde se extrajo y no está contaminada.

La relevancia de COBE-10 es que es un producto que se adecúa a las condiciones de los suelos mexicanos, al tener cepas de bacterias con capacidades hidrocarburolíticas para todos los tipos de tierras.

De acuerdo con el nivel de contaminación que registre el suelo, ya sea mil partes por millón o hasta 5 mil partes por millón, los resultados van a estar de entre dos a cuatro semanas, agrega.

En ese sentido, señala que para hacer un cálculo, mil partes por millón equivalen al uno por ciento del suelo.  “Este desarrollo se aplica tanto para hidrocarburos pesados como ligeros”.

Los beneficios, precisa, no sólo van a estar en el regreso de los suelos a su forma original, también Comimsa asegura que el cliente reciba de la Procuraduría Federal Ambiental (Profepa) el certificado de que la tierra está libre de contaminación.

VENTAJAS. El ingeniero Reyes Dávalos indica que otro beneficio del COBE-10 es que su presentación granular favorece su fácil manejo, tanto para su activación en la tierra contaminada como para su almacenaje.

Además, indica que está libre de agentes patógenos, por lo que no  provoca otro tipo de contaminación.

Una de sus características importantes, explica el ingeniero, es que contiene una variedad de cepas de bacterias altamente adaptadas a las condiciones que presentan los suelos de nuestro país.

Por otro lado, señala que por su aplicación por el sistema de riego, el producto es de fácil integración al medio contaminado.

En el futuro inmediato, después de haber limpiado la tierra, COBE-10 es compatible con la mayoría de los fertilizantes y productos agrícolas, por lo que no representa riesgo a la salud del hombre ni al medio ambiente.

Por lo pronto, adelanta el director de Ingeniería de Comimsa, ya se encuentran en pláticas con empresas mexicanas y del extranjero para realizar la transferencia de esta tecnología.

“Estos desarrollos y sus dividendos permiten a la institución seguir realizando investigación para buscar soluciones a otras problemáticas, mediante proyectos específicos y que tengan impacto social e industrial”, agrega Reyes Dávalos.

OTRO MÉTODO.
Reyes Dávalos explica que hay otra tecnología que se usa para remediar suelos y es la denominada por absorción térmica. “Básicamente se trata de calentar un suelo para extraer los hidrocarburos y pasarlos a otro lado donde sean procesados.

En este momento, adelanta, se está construyendo la segunda planta para este sistema y que eliminará los desarrollos de este tipo que antes se tenían que importar.
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