El petróleo y el gas boliviano (Editorial)

2009-05-18 07:49:22
A largo plazo, la demanda de gas boliviano podría estancarse como resultado de la decisión brasileña de archivar el proyecto de firmar un nuevo contrato, que duplique el actual. Con Argentina las perspectivas tampoco son alentadoras porque no hay un nuevo gasoducto.

El barril de petróleo, que se cotizaba en julio del año pasado en 147 dólares, había caído hasta cotizarse solamente en 33 dólares el 12 de febrero y desde entonces se ha ido recuperando, para llegar en estos días a los 58 dólares.

La tendencia es alentadora, pues en los últimos tres meses se ha recuperado en 72% y se presume que si la economía se recuperara más rápidamente, podría llegar hasta los 70 dólares por barril hacia agosto o septiembre de este año.

Con tantos cambios y tan bruscos, los ingresos de Bolivia por concepto de exportación de gas natural han tenido también fuertes variaciones. En este momento, la participación por el IDH para las prefecturas es inferior en 40% a la del año pasado, según cálculos de la Prefectura de Santa Cruz.

Será difícil que el precio del petróleo alcance en este año el récord de julio del 2008 y por lo tanto Bolivia deberá aprender a manejarse con menos ingresos que el año pasado.

Esta ecuación podría variar sólo si cambiara el factor volumen, dicen expertos. Y eso depende no sólo del aumento de la producción de gas natural, sino también de que mejore la imagen de Bolivia. Las petroleras que operan en el país han hecho saber que lograron elevar la producción desde 34 millones de metros cúbicos por día hasta los 44 millones, sólo para atender la demanda brasileña.

En efecto, Petrobras elevó sus requerimientos de gas en las dos últimas semanas desde los 19 millones hasta los 30 millones de metros cúbicos diarios, en vista de algunos problemas que tienen en Brasil en el equilibrio de la energía eléctrica. Algunas plantas hidroeléctricas quedaron con menos provisión de agua, lo que obliga a que Brasil tenga que aumentar su dependencia de las plantas termoeléctricas movidas a gas natural.

Argentina, que compró 6 millones de metros cúbicos diarios en abril, bajó sus requerimientos a sólo 4 millones. Aunque esa noticia suena a negativa, no lo es si se toma en cuenta que la demanda interna en Bolivia creció y ahora es muy delicado el equilibrio entre la oferta y la demanda de las exportaciones y el consumo interno.

La perspectiva de que incremente la producción está deprimida por las noticias de una inversión muy reducida. En los últimos días, la empresa Jindal Steel & Power de la India hizo saber que su subsidiaria petrolera encontró gas y petróleo en un nuevo pozo en el campo El Palmar y que se propone iniciar una nueva perforación. Pero no hay otros anuncios de inversiones en Bolivia, al menos de parte de empresas importantes que pudieran provocar un incremento sustancial en la producción.

A largo plazo, la demanda de gas boliviano podría quedar estancada como resultado de la decisión brasileña de archivar el proyecto de firmar un nuevo contrato, que duplique el actual. Con Argentina las perspectivas tampoco son alentadoras. Existe la voluntad de incrementar los volúmenes de compra, pero aún no se ha construido el ducto capaz de soportar el aumento de 7,7 a 27,7 millones de metros cúbicos diarios.

Ante esa perspectiva, lo que queda es esperar que el precio del petróleo mantenga la tendencia para evitar mayores perjuicios en los ingresos del país y aguardar que YPFB se rehaga, de una vez, para que constituya un proyecto gasífero de mayor beneficio para el país, con la participación de los inversionistas privados.

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