Redacción central y agencias
El corazón económico de Chile, formado por sus afamadas industrias de vinos, pescados, minerales, papel y otros, ha sido gravemente herido por el terremoto ocurrido la madrugada del pasado sábado.
Mientras la conocida empresa vinícola Concha y Toro, la mayor de Chile, tuvo que parar su producción por daños en sus viñas y bodegas, los productores de la ciudad costeña de Talcahuano han perdido su negocio de anchoa y sardina, y varias plantas de papel –ubicadas en el centro sur del país--, que proveen a varios países de la región, han suspendido exportaciones.
Otra gran industria, la de la minería, han tenido que paralizar operaciones momentáneamente, pero, el cobre, que representa alrededor del 50 por ciento de las exportaciones chilena, ha podido soportar el embate. Los precios en el mercado internacional no se han resentido y al contrario se han elevado.
Las refinerías petroleras han sido más afectadas al encontrarse ubicadas en el sector del epicentro del terremoto y han tenido que suspender su labor.
La estatal Empresa Nacional del Petróleo (ENAP) cerró su refinería Bio-Bio con una capacidad para procesar 116 mil barriles de petróleo por día (bpd), localizada justo al norte de la ciudad de Concepción.
Pérdidas
El tsunami que abatió Talcahuano arrojó barcos de 50 toneladas a tierra y destruyó el puerto ocasionando que su industria pesquera sea prácticamente destruida. La venta de anchoa y sardina inyectan unos 40 millones de dólares anuales en la economía chilena.
A menos de 200 kilómetros de distancia, el terremoto destruyó los puentes y abrió vastas grietas en la única carretera que atraviesa el país de norte a sur, paralizando instantáneamente la columna vertebral de la renombrada crianza chilena de salmones para exportación.
Los chilenos y los inversionistas extranjeros que poseen viñedos no podían contactar a los empleados de sus bodegas por teléfono ni por Internet para identificar al detalle los desafíos empresariales imprevistos.
Sin salida para el salmón
La industria chilena del salmón, que cría peces en corrales y compite fuertemente con Noruega y Canadá, se libró del mayor daño porque se sitúa a cientos de kilómetros al sur de Talcahuano donde el tsunami acabó con la industria pesquera. Pero el sector entró en crisis por los daños en la cadena de infraestructura vial.
El salmón fresco para ser transportado por aire a Estados Unidos y otros destinos debe ser trasladado rápidamente en camiones refrigerados a lo largo de 900 kilómetros en la autopista hasta el aeropuerto de Santiago, la capital, para cargarlos por aire.
Sin poder cargar los camiones para ir al norte, algunos proveedores chilenos están tratado de establecer una ruta a través de Buenos Aires, Argentina, dijo a AP Kimberly Gorton, presidenta de la distribuidora de mariscos con sede en Boston Slade Gorton & Company Inc.
LA INDUSTRIA DEL PAPEL PARALIZADA
La situación del centro sur de Chile es crítica y ha obligado a paralizar la totalidad de la producción de papel.
Norske Skog Biobio, productora de papel periódico, y Papelera Concepción, que usa materia prima recuperada para producir papeles para corrugar, están sin operar y no tiene una fecha para reanudar su labor.
Ejecutivos de Norske Skog BíoBío informaron a papermarket.cl que, de acuerdo a una evaluación preliminar, no tuvo daños personales, pero sí los registra en sus instalaciones y maquinarias.
Indicaron que les será imposible cumplir contratos con proveedores y clientes. Varios periódicos de Latinoamérica se proveen de papel que es producido en Chile.
En tanto, Papelera Concepción, informó que no sufrió daños apreciables, pero como no hay energía ni agua en la zona es imposible funcionar.
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