19Abril2014

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Especialistas identifican nueve problemas ambientales en Bolivia

2010-01-10 08:12:58
Pendiente: Lidema y Fobomade señalan que el Gobierno de Evo Morales debe resolver nueve problemas ambientales, como la tala de árboles, la contaminación minera, la desertización del área cultivable o el manejo de la basura.
L a Liga de Defensa del Medio Ambiente (Lidema) y el Foro Boliviano sobre Medio Ambiente y Desarrollo (Fobomade) identificaron nueve problemas ambientales en el país, los que deben formar parte, según ambas entidades, de la agenda gubernamental en esta nueva gestión.

En el ámbito nacional citaron la deforestación de bosques, el uso de agroquímicos en la producción de oleaginosas, la desertización, la falta de agua, la contaminación de ríos por actividad minera y por la hidrocarburífera y el uso de las aguas internacionales. Mientras que en el escenario local enunciaron la gestión de residuos sólidos y contaminación de la bahía de Cohana.

Cuatro autoridades ambientales del Gobierno, admitieron que hay que incidir en esos temas, aunque señalaron que esta gestión dio algunos pasos para controlar esos factores contaminantes.

Para el coordinador del área de Comunicación y Difusión de Lidema, Edwin Alvarado, todos estos problemas están ligados al cambio climático porque de uno u otro modo generan el incremento de la temperatura del planeta y van en desmedro de los recursos naturales que sostienen el ecosistema.

En criterio de la coordinadora del equipo legal de Fobomade, Evelín Mamani, con ellos no sólo se afecta el ambiente y la salud de las personas, sino que también se vulneran los derechos de los pueblos de vivir en condiciones adecuadas. Los impactos más graves que se registran en el territorio nacional, según Alvarado, son los derivados de la actividad minera, pues los operadores echan a los ríos sus residuos compuestos por químicos, estos afluentes alimentan los cultivos y hasta las personas beben de ellos.

Las consecuencias son náuseas, irritación de la piel, infertilidad y malformaciones de los embriones en los humanos y bajo peso en los animales, cuyos derivados se venden a precios más bajos.

La encargada del área de Minería de la Dirección de Medio Ambiente, Mariel Rodríguez, reveló que sólo el 10 por ciento de los operadores mineros en el país cuenta con licencia ambiental.

De acuerdo con Mamani, la actividad hidrocarburífera también es contaminante y el problema es similar al anterior ya que operan sin licencia ambiental o ésta es obtenida de modo irregular.

Tanto Alvarado como Mamani citaron la deforestación como otro problema ambiental. Datos brindados por el primero dan cuenta de que cada año se pierden 360.000 hectáreas.

La deforestación ocasiona acelerados desequilibrios en el planeta, porque los árboles y bosques proveen de servicios ambientales al hombre, como la administración de recursos hídricos y la absorción de dióxido de carbono, por tanto mitigan el calentamiento global.

Mamani agregó que no hay un control sobre la tala de árboles, que es una “megaactividad empresarial” y de la cual, además, se culpa al campesino.

La desertización ocasionada por el mal uso de la tierra y que, en criterio de Alvarado, hace que rápidamente los suelos productivos se conviertan en desérticos es producto de la mala aplicación de la tecnología, como la introducción del tractor sin importar el tipo de terreno.

En este mismo ámbito se cuenta el uso de agroquímicos, principalmente en la producción de oleaginosas. Son transgénicos que envenenan las aguas y provocan la desaparición de la fauna.

El viceministro de Desarrollo Rural, Víctor Hugo Vásquez, admitió que hay una gran diferencia en el uso de tractores dependiendo del suelo que se trabaje y que muchas veces los productores no la toman en cuenta, por ello anunció que se impulsará un proceso de “sensibilización en el uso del suelo”. El excesivo manejo de químicos, considera, “mata la tierra”, de ahí que a través de un programa nacional funciona con dos ejes: dotación masiva de tierra para permitir la rotación de cultivos, y la rehabilitacion de éstas a través del uso de abono orgánico, el cual será producido en el país.

La autoridad calculó que el 25 por ciento de algo más de un millón de hectáreas, que es el terreno cultivable en el país, se encuentra desertizado.

Mamani se refirió al uso de las aguas internacionales y a la falta de la aplicación de una normativa que evite que los países vecinos generen pasivos ambientales que tengan que ser responsabilidad de Bolivia.

Por ejemplo, dijo, en el caso de la construcción de la represa del río Madera, proyecto que impulsa Brasil, con el que se comparte ese lecho, la “pared” que se edificará provocará que el agua retorne al lado boliviano y genere inundaciones. “En este caso hay una responsabilidad por la violación de normativas”.

Alvarado indicó que el deshielo de los nevados desemboca en la falta de agua, que aún no fue solucionada. Explicó que la gestión de residuos sólidos es un problema propio de las ciudades capitales e intermedias. “Es posible planear la recuperación de materia orgánica para la generación de combustibles alternativos”.

La ya contaminada bahía de Cohana, en La Paz, recibe las aguas servidas de El Alto pues la planta de Puchukollo las purifica sólo en un 30 por ciento.

La bahía de Cohana está en la agenda pendiente de resolución.

5,3 millones de ha de bosque talado


Entre 1976 y 2007 la superficie deforestada en el país alcanzó a 5,3 millones hectáreas, según el seguimiento que realizaron en ese periodo entidades gubernamentales y privadas.

El consultor responsable del programa de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación (REDD), Luis Olguín, indicó que la principal causa de la deforestación es la habilitación de terrenos para la producción agrícola con la tala de bosques, que es una actividad ilegal.

Los procedimientos que usan ciertos productores son la tala y la quema, aunque esta última se redujo en los últimos dos años.

El retiro de los árboles de las zonas boscosas impacta en la generación de gases de efecto invernadero y por tanto contribuye al calentamiento global, asimismo incide en el incremento de inundaciones, porque origina un desequilibrio en el ciclo de las lluvias ya que hay una ausencia de vegetación. Cuando se utiliza la quema para la deforestación hay riesgo de incendios de gran magnitud.

El Gobierno impulsa el pago por área no deforestada, planteamiento que se desarrolla en el mundo y que sería un incentivo para frenar esta práctica.

10 por ciento con licencia ambiental


Sólo el 10 por ciento de los operadores mineros en el país cuenta con licencia ambiental para su funcionamiento, resultado de la ausencia de la formalidad en el sector.

La encargada del área de Minería de la Dirección de Medio Ambiente, Evelín Mamani, explicó que hasta hace algún tiempo las concesiones y contratos en el ámbito minero se celebraban sin dar mucha importancia a la licencia ambiental, lo que repercutía en un daño casi irreparable al ambiente, a lo que hay que sumar que la herencia de los pasivos ambientales que vienen, incluso desde antes de la Colonia. “Este problema es preocupante en el país”.

Mamani indicó que las cuencas Huanuni y Antequera, en Oruro, están contaminadas; la del Pilcomayo, en Potosí, pasa por lo mismo, como también el norte de La Paz.

Consideró que la solución del problema ambiental en este campo no sólo es tarea de la dirección del sector, pues tiene mucha responsabilidad el Ministerio de Minería, que a través del Código Minero debe poner enfásis en este aspecto.

La funcionaria explicó que un gran avance a partir de 2007 fue la creación de un equipo de fiscalización, el cual hace un seguimiento a las licencias y verifica si se cumplen los planes y programas de mitigación.

Bolivia aporta con el 0,03% del CO2


El país aporta con el 0,03 por ciento en la concentración de gases de efecto invernadero al calentamiento global mundial, nivel que es insignificante frente al aporte de los países desarrollados a causa de la actividad industrial y el consumismo.

El director del Programa de Cambio Climático, Jaime Villanueva, explicó que, pese a ese aporte mínimo, el país sufre los efectos del calentamiento, más aún porque carece de los recursos económicos para hacerle frente.

No obstante, manifestó que desde 2009 se ha trabajado con un equipo de profesionales bolivianos encargados de transversalizar la adaptación al cambio climático en todas las políticas y planes gubernamentales.

Las áreas en las que se sostiene ese trabajo son agua, seguridad alimentaria, educación, salud, tecnología, conocimientos ancestrales e investigación.

Entre las medidas orientadas a reducir la generación de gases de efecto invernadero se encuentran los focos ahorradores y el cambio de la matriz energética, pero consideró que más importante es hacer frente al fenómeno a través de, por ejemplo, la construcción de represas, infraestructura caminera y la administración de vacunas.

Emisión de gases de efecto invernadero


El país tiene una baja contribución en el calentamiento global, pero sufre los efectos de mayor manera por falta de recursos.

La temperatura del planeta subió en un grado debido al calentamiento, lo que debe evitarse es que se aumente uno más.

El principal gas de efecto invernadero es el dióxido de carbono, cuya presencia aporta al calentamiento en 76 por ciento.

Sus fuentes son los combustibles fósiles, la deforestación y la actividad industrial.