21Abril2014

Análisis y Opinión (Bolivia)

Déficit de hidrocarburos (Editorial)

2008-10-09 10:55:24
La crisis económica que afecta al planeta no puede ser motivo para que los bolivianos estemos afrontando un problema de desabastecimiento de hidrocarburos en todo el país.


La falta de gasolina, diesel, gas licuado de petróleo y gas natural se está acentuando de manera peligrosa y el descontento, sobre todo de las amas de casa y de los conductores del transporte público, no debe ser ignorado por las autoridades del Gobierno, que se dedican a politizar los problemas, en lugar de solucionarlos y evitar preocupaciones entre los pobladores, que son los que cargan con los desaciertos de los gobernantes, desde hace muchos años. Es inaceptable que una administración gubernamental que dice gozar del apoyo de más del 60 por ciento de la población, descuide las reglas básicas para cuidar los bienes públicos, por ausencia de dirección, porque no enfrenta los problemas en su momento y como debe ser.

Todo hace pensar que los gobernantes quieren ganar posiciones por cansancio, por eso dejan pasar las cosas o las ignoran, pero no saben que después de cierto tiempo se reactivarán con mayor fuerza, derivando en una situación más crítica que la que está soportando el pueblo boliviano.
Tiende a agravarse el desabastecimiento de hidrocarburos en todo el territorio nacional, así digan las autoridades que no falta gasolina, gas licuado de petróleo y diesel y que la producción, la comercialización y las distribución están en los parámetros regulares.

La realidad nos muestra un panorama desolador que quieren ignorar los gobernantes, pero los pobladores de diversas regiones del país no saben qué hacer para contar con los energéticos que requieren para sus actividades cotidianas. También la actividad industrial corre el riesgo de paralizarse, sobre todo la agropecuaria, lo que ocasionará grandes pérdidas económicas, debido a la confrontación entre Gobierno y prefectos y dirigentes cívicos de la “medialuna”, además de la oposición política.

Es paradójico que un país rico en gas natural de petróleo y con una producción de gasolina que puede satisfacer la demanda nacional, esté sufriendo por la falta de esos dos energéticos que son de consumo masivo. Las autoridades responsabilizan a las empresas extranjeras que operan en el país por no haber hecho las inversiones necesarias para el descubrimiento de nuevos campos y desarrollarlos junto a los que actualmente están en explotación. Pero lo que hizo el Gobierno fue recurrir a improvisados que desconocen el tema hidrocarburífero. Se politizó los cargos jerárquicos de la empresa fiscal del petróleo y fueron descuidadas las tareas básicas que debían haberse realizado sin pérdida de tiempo.

En consecuencia a las autoridades les corresponde aplicar políticas de producción, comercialización y distribución de los hidrocarburos con la finalidad de atender a las ciudades y poblaciones de Bolivia, además de intensificar la lucha contra el contrabando de hidrocarburos, porque por los precios que rigen en Bolivia, resulta muy lucrativo sacar ilícitamente esos productos hacia los países vecinos, donde se los vende con precios superiores.

El contrabando es un factor que incide en el desabastecimiento, lo mismo que aquellos motorizados que por unidad requieren tres garrafas por día, lo que significa que si existen 5000 vehículos que funcionan con GLP, por día utilizan 15.000 garrafas y al mes hacen un total de 450.000. Esto es lo que tienen que ver las autoridades, para comenzar a solucionar el problema.

Lo cierto es que Bolivia tiene territorio con grandes riquezas naturales, tanto renovables como no renovables, pero no sabemos aprovecharlas. Exportamos materia prima sin valor agregado, vendemos minerales, concentrados y complejos mineralógicos a mercados del exterior, con excepciones como el estaño, que es tratado en la única empresa fundidora estatal que tenemos, la cual trabaja a media máquina, por problemas económicos, lo que significa que no cuenta con la energía que requiere para que esa factoría funcione normalmente y de acuerdo con su capacidad que, además, es insuficiente ante la gran demanda que existe.

Este el principal motivo para que muchos productores mineros, entre ellos los cooperativistas, los mineros privados y las empresas estatales, hayan pedido autorización para sacar su producción a fundidoras del Perú, lo que les permitirá contar con los recursos para proseguir sus actividades. En caso contrario paralizarán sus operaciones y miles de trabajadores quedarán sin empleo.