¿La nacionalización de los hidrocarburos es real?

Wilfredo Ramírez - La nacionalización de los hidrocarburos por Decreto Supremo No. 28.701 “Héroes del Chaco”, promulgado el 1 de mayo de 2006, tuvo impacto favorable en la comunidad nacional y causó revuelo internacional porque significaba la recuperación y control total de los hidrocarburos a favor del pueblo boliviano.

Pero la mencionada nacionalización, reflejaba en la misma Constitución Política del Estado que establece: “Los hidrocarburos son de dominio directo inalienable e imprescriptible del Estado”, no se materializó en los términos conocidos ni se concretó todo lo instruido por el soberano en Octubre de 2003, como por ejemplo la industrialización de los hidrocarburos.

Se logró solamente cambios en el régimen tributario, lo que permitió incrementar sustancialmente los ingresos para el Tesoro General de la Nación y fueron adecuados los contratos petroleros a las leyes en vigencia. Por lo demás, el Gobierno dio prioridad a la continuidad de la política energética neoliberal, exportadora de materias primas sin valor agregado.

De haberse concretado la industrialización del gas natural y logrado sus potenciales beneficios, de acuerdo con la visión de instituciones afines y de reconocidos expertos en materia energética, como Christian Inchauste Sandoval, con seguridad se habría resuelto muchos problemas económicos y sociales que atingen a la sociedad boliviana, como la extrema pobreza, desempleo, importación de diésel oíl, deudas interna y externa, subvención de los carburantes, extremo que actualmente preocupa al Gobierno plurinacional, particularmente al Ministro de Economía y Finanzas. Esta autoridad dijo que “ya no se aguanta más”, refiriéndose a la subvención a los carburantes (versión registrada por la prensa nacional de 19-4-2013), dando la impresión de que volvería el “fantasma del gasolinazo”, medida considerada desacertada y contraria a la economía de las mayorías nacionales (DS No. 748 de 26-12-2010).

Con la industrialización de los hidrocarburos se puede romper la nociva dependencia de las materias primas y mejorar la calidad de vida de los bolivianos. Para cumplir con este objetivo es conveniente desterrar la inercia y la pasividad enervante de la población, que es la causa principal para que los gobiernos de turno despilfarren el dinero del pueblo boliviano, manejando la cosa pública a discreción y sin control fiscal.

PREDOMINIO DE PETROLERAS TRANSNACIONALES

Mencionamos algunos puntos de vista de instituciones especializadas en materia energética:

El Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla) manifiesta: “La información sobre las áreas petroleras, las reservas y la producción de hidrocarburos revelan que el control del sector sigue en manos de las operadoras transnacionales; el Decreto nacionalizador no afecta el dominio de las empresas petroleras transnacionales; cerca del 80% continúa en sus manos, mientras YPFB sólo participa en la producción restante del 20% mediante las petroleras Andina y Chaco (EP 1-5-2011).

El Centro de Documentación e Información de Bolivia (Cedib) dice: “En exploración y explotación hidrocarburífera prevalece la total subordinación de la política nacional y de YPFB a los ritmos e intereses de las empresas petroleras transnacionales. YPFB no controla la información estratégica ni las operaciones petroleras”. (EP 2-I-2011).

Al concluir, si se cumplía estrictamente con las disposiciones legales en vigencia, relativas a la nacionalización de los hidrocarburos, con seguridad la vanagloria de los bolivianos por la bonanza económica del país hubiera sido inédita en la historia de Bolivia y mucho más, si acaso se dejara de regalar desaprensivamente los licuables del gas rico exportado a la Argentina desde el año 1972 y al Brasil desde 1999. ¡Qué dolorosa ironía!
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