Pero al concentrarse en la política descuida la economía, lo cual puede verse en su inoperancia para implementar sus propios proyectos estrella como la industrialización y el Mutún. La Jindal , compañía que además incursionó fugazmente en el área petrolera como socio de GTL Internacional y haber tramitado hasta mitad de camino la adjudicación de cuatro bloques de exploración esta por irse. Aparentemente está decepcionada luego de haber perforado dos pozos en El Palmar, un campo descubierto por la Gulf en 1964, y “redescubierto” en el 2008 por la actual administración de YPFB. Su producción ha durado menos que los discursos.
¿Pero que pasó con el proyecto estrella?. Luego de un proceso de licitación realizado a las carreras, el 18 de Julio de 2.007 se firmó un Contrato de Riesgo Compartido entre la Empresa Siderúrgica del Mutún, un brazo de Comibol, y la Jindal Steel, con el objeto es explorar, explotar, industrializar y comercializar mineral, pellets y acero del 50% del yacimiento. La empresa hindú se aseguró de que controlaría todas las decisiones del proyecto, aunque cada socio tenía que hacer su parte.
¿Qué debía hacer la Jindal ?. Invertir US$ 1.500 millones hasta el 1 de enero del 2013 para producir de inmediato 10 millones de toneladas anuales de mineral, y desde el año 2013, cinco millones de toneladas de pellets, dos de hierro de reducción directa, y casi dos de acero. Luego invertiría US$ 600 millones adicionales hasta el año 2018 para duplicar la producción que se mantendría hasta el 1 de enero del año 2048.
¿Qué debía hacer el Estado?. Invertir US$ 500 millones para proveer 7.69 millones de metros cúbicos por día de gas natural para la reducción del hierro y una planta termoeléctrica, construir una ferrovía y un camino pavimentado de 140 Km. desde Puerto Suárez hasta Puerto Bush, y adecuar éste para la exportación por el Río Paraguay.
¿Cuánto hizo cada socio?. Pues casi nada, ni la Jindal ni el Estado, como se puede deducir de la lista de arriba. ¿Es este un gran perjuicio para nosotros?. Tampoco, ya que para hacer viable el proyecto, Bolivia se comprometía a proveer gas a precio subvencionado. Como sabemos YPFB está más ocupado en las elecciones y en importar combustible s, que en producirlos.
¿Qué se puede anticipar para el futuro?. Todo indica que el proyecto será abortado una vez más. La Jindal no confía en el respeto a los contratos ni a la propiedad privada del Socialismo del Siglo XXI y el Estado no realizó tampoco ninguna de las tareas comprometidas en el contrato. Cualquiera sean los pasos siguientes, el gas para la proyecto no debe ser a precio subvencionado, porque lo contrario significa es vender dos cosas, gas y hierro, por el precio de una.
El Gobierno quema más fósforo en mejorar cada campaña colocando las fúnebres banderas del partido a alturas de vértigo y pintando calles y veredas promocionando un proceso de cambio que se desinfla hasta en los bastiones del MAS. ¡El circo sigue, pero de gestión en serio, naranjas!.
* Carlos D’Arlach es geólogo petrolero
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