José Guillermo Tórrez O. G*
La perspectiva minera muestra que esta actividad estará concentrada en tres grandes proyectos: el hierro del Mutún, el cobre de Corocoro y el litio del salar de Uyuni, proyectos que parecen no avanzar con la rapidez necesaria hacia las etapas de industrialización y beneficio, como se pretende.
La oportunidad se da en enfocar este tema del litio en Bolivia, argumentando que todo indica que estamos ante el advenimiento de la era de la química básica o de un nuevo paradigma tecno-económico, el sexto desde la revolución industrial, como un factor clave con estos elementos químicos tan diversos y que sobre esta base se observa que el Gobierno ha decidido empezar a explotar las reservas más grandes del mundo localizadas en el salar de Uyuni y circundantes, sin ningún interés privado, ya sea nacional o extranjero, en este emprendimento. El plan de industrialización busca la producción de 1.000 toneladas de litio metal equivalente al mes, a partir de 2013.
En una reciente publicación se observa que la actual lista de aplicaciones del litio es larga y tiende a crecer: a) en vidrios de cerámica para mejorar la resistencia a cambios bruscos de temperaturas; b) para bajar los puntos de los procesos de dilución y como agente de cristalización en manufacturas de cerámica y vidrio; c) como catalizador en la producción de goma sintética, plásticos y productos farmacéuticos; d) para bajar el punto de dilución en la producción primaria de aluminio; e) como un agente de reducción en la síntesis de muchos compuestos orgánicos ; f) en lubricantes y grasas especiales usados para trabajar en condiciones de temperaturas y cambios extremos; g) en la producción de baterías primarias y secundarias; h) en sistema de aire acondicionado y humedificación; i) en aleaciones aluminio litio para producción de aviones; j) como una adición al cemento para prevenir el cáncer de concreto; k) como absorbente de dióxido de carbono y l) en la desinfección del agua (The lithium industry; Its recent evolution and future prospects).
El Servicio Geológico de EEUU ha venido reportando en los últimos 15 años, demostrando que a medida que la producción en yacimientos nuevos despega, las reservas tienden a incrementarse en razón de que los operadores productivos no sólo se vuelven más conocedores de las reservas existentes, sino que tienen más incentivos para explorar nuevos campos. Adicionalmente, este organismo indica que la demanda actual de litio es de 25.000 toneladas al año.
La extensión y reservas en Bolivia de este colosal yacimiento de los recursos evaporíticos, también llamada la industria de la química básica, nos muestra que en primer lugar está el salar de Uyuni, que ocupa la parte más baja de la depresión altiplánica, con una superficie de casi 12.000 kilómetros cuadrados, por una parte; el salar de Coipasa, con una superficie de 3.500 kilómetros cuadrados, otros salares circundantes como Empexa, Llipi Llipi, Isma, Chiguana, Capina, etc., dan como para pensar que se puedan desarrollar dos o tres proyectos de explotación, beneficio e industrialización. Estos salares constituyen una fuente inagotable de sulfatos de sodio, boratos (boranatrocalcita o ulexita), carbonatos de sodio potasio, natro (sosa), sulfatos de sodio, urea y otros.
Estos antecedentes muestran que son todos estos componentes de la química básica y deben constituir un gran paquete para una licitación pública internacional, con reglas claras de juego, donde el litio, que actualmente se convierte en un mineral de la codicia, como elemento de mayor demanda actual pueda constituir un gran polo de desarrollo industrial de gran significancia, más aún cuando el país cuenta con reservas de gas, para dotar de energía. No perdamos esta gran oportunidad.
*Ing. Geólogo y Admin. Empresas
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