2009-05-11 07:53:23
Según los resultados de una encuesta recientemente realizada por el Reputation Institute (RI), empresa privada de consultoría y encuesta de mercado con sede en Nueva York, la empresa brasileña Petrobras figura en el cuarto lugar entre las 200 empresas más respetadas del mundo. La estima, confianza, respeto y admiración con que las empresas son vistas, son los criterios que guían la calificación.
Según los resultados de una encuesta recientemente realizada por el Reputation Institute (RI), empresa privada de consultoría y encuesta de mercado con sede en Nueva York, la empresa brasileña Petrobras figura en el cuarto lugar entre las 200 empresas más respetadas del mundo. La estima, confianza, respeto y admiración con que las empresas son vistas, son los criterios que guían la calificación.
La empresa brasileña, que hasta la "nacionalización" de los hidrocarburos era el principal motor del desarrollo del sector gasífero de nuestro país, es una de las 17 empresas mundiales con reputación excelente, la más alta clasificación de la encuesta. El dato, que sin duda da un motivo de mucho orgullo a los brasileños, debe en cambio ser visto como uno más de los motivos de preocupación sobre los criterios con los que se toman las principales decisiones en nuestro país. Es que pudiendo haber hecho de Petrobras una aliada estratégica de Bolivia, lo que hubiera significado que todas sus cualidades se pongan al servicio de un plan conjunto de aprovechamiento de tan importantes recursos, optamos por que su lugar sea ocupado por quienes están destruyendo YFPB.
En vez de aprovechar las muchas ventajas que una alianza con Petrobras hubiera traído consigo, el Gobierno optó por ahuyentar a esa empresa con resultados que ya están a la vista. Bolivia no sólo ha perdido la oportunidad de aliarse con una empresa con la que hubiera podido explotar todo su potencial energético sino, lo que es peor, se ha condenado a ocupar un papel marginal e incluso a tener que importar combustibles para satisfacer la demanda interna. El contraste entre Petrobras y YPFB ilustra la magnitud del desatino.
En vez de aprovechar las muchas ventajas que una alianza con Petrobras hubiera traído consigo, el Gobierno optó por ahuyentar a esa empresa con resultados que ya están a la vista.
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